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12 de abril de 2011

Fahrenheit 451


La narrativa de ciencia ficción es, si la relacionamos con otros géneros novelísticos, relativamente reciente: sus primeras muestras –salvo curiosidades aisladas, como algún relato de Poe- se dan en el siglo XIX, con dos maestros: Julio Verne y H. G. Wells. Tras ellos, nombres tan conocidos como Sir Arthur Conan Doyle o Edgar Rice Burroughs –el creador de Tarzán- produjeron obras de este tipo.
Pero la narrativa de ciencia ficción por excelencia se desarrolla en el siglo XX, y, sobre todo, tras la Segunda Guerra Mundial. En efecto, es entonces cuando aparecen o se consagran los grandes creadores del género: Asimov, Aldous Huxley, Arthur C. Clarke, Philip K. Dick y otros muchos, entre los que ocupa lugar no poco destacado Ray Bradbury.

‘Fahrenheit 451′ fue publicada en el año 1953 y su título alude a la temperatura a la que se inflama el papel de los libros. Muestra una sociedad en la que éstos están prohibidos, ya que ‘sólo hacen sentir mal a las personas’ y curiosamente son las brigadas de bomberos los encargados de quemarlos. Guy Montag es uno de ellos y está convencido de hacer lo correcto.
Hasta que conoce a Clarisse y ésta siembra en él la duda. Desde entonces, se dedicará a recopilar libros y entrará en contacto con un anciano profesor de literatura llamado Faber con quién planeará salvaguardar todods los textos que puedan para que el saber prevalezca sobre la ignorancia. Tras una serie de peripecias y con el país en guerra, Montag terminará encontrándose con un grupo de vagabundos que, en realidad, son académicos que se dedican a recorrer las ciudades memorizando libros para poder transmitirlos oralmente.


Por tanto, el final es esperanzador, pues siempre habrá personas que velen porque el saber no se pierda. Pero la crítica no puede ser más demoledora. Bradbury muestra su rebeldía ante una sociedad que trata de alienar a la persona con una cultura tendenciosa, que sólo enseña lo que a los gobernantes les interesa que sepa para poder manipularla a su antojo y mantenerla sometida a sus desmanes. Una sociedad en la que todo lo que ayude a pensar por uno mismo, como los libros, está proscrito. El paralelismo con nuestro tiempo no puede ser más evidente. No les demos el gusto y pensemos en ello.

(Vía Quediario_libros gratis)
Página web del autor.
¿Obra de cabecera?
Película completa

Trailer de la película de François Truffaut:


5 comentarios:

Adrian Alvariño dijo...

Begoña observa este glogster que ize sobre unas obras de michael scott

http://adrianalvarino.glogster.com/michael-scott/

Begoña dijo...

Muy interesante, me alegro que te gustara la obra, ya me preguntaba yo quién era el que lo había cogido en préstamo de la biblioteca.
Bien hecho, sigue leyendo.

Un saludo

Rodrigo dijo...

Ola.
Nunca lera este libro e gustoume. Ademais adíántase no tempo xa que no funturo a xente leva auriculares (chamados cunchas no libro), ve TV-lixo (todos sabemos ónde está) e busca felicidade low-cost (non comprometerse e buscar o placer inmediato e baleiro). Incluso fala dun sistema educativo que me resultou moi familiar, non sei por qué.
A estupidez é tan grande que estando o país ó borde dunha guerra brutal e ninguén lle da importancia.
Non sei se chegaremos a tanto, pero o camiño que levamos non é moi esperanzador.
Saúdos.

Denise Carteret dijo...

Ya me había impresionado la primera vez que lo leí, pero de aquella (hace unos 35 años) pensé que era pura ciencia ficción, por desgracia hoy ya no lo es tanto.
La mejor prueba la tuve cuando estaba leyendo el libro en medio de una muchedumbre alocada delante de varios pantallas gigantes viendo a 22 hombres "maduros" corriendo detrás de un balón, en lo que la gente de bien llamó el mejor partido:la final de la Copa del Rey.

Rodrigo dijo...

Ola.
Ou tamén despois de ver calquera momento da programación ordinaria de Tele5, a tele amiga. Parece que o autor xa tiña en mente a telelixo.
Ou os centros comerciais cheos de roupa rápida, de poñer e tirar, de comida rápida e de cine rápido, que conforme saes do cine xa olvidaches a película.
Saúdos.